Hoy quiero compartir una nueva idea de inversión sobre una empresa que forma parte de mi cartera:
Negocio industrial de alta especialización técnica y con una posición difícilmente replicable dentro de la cadena de valor de sus clientes.
Sus productos están integrados en procesos productivos regulados o críticos, donde el coste de un fallo supera con creces el del componente o servicio. En estos entornos, el precio no es el principal factor de decisión para el cliente.
Existe una tendencia natural entre cliente y proveedor a desarrollar costes de cambio. El vínculo se construye a lo largo de años mediante soporte técnico, conocimiento específico y adaptación a normativas locales. Cambiar de proveedor implica rediseño de sistemas de producción, pérdida de soporte, recalibración de procesos o incluso nuevas certificaciones regulatorias. Las barreras de entrada se refuerzan conforme la relación comercial perdura.
El modelo comercial directo (más del 80 % de las ventas) fortalece la relación con el cliente, permite ofrecer soluciones adaptadas y genera oportunidades de venta cruzada. Una parte significativa de los ingresos procede de servicios postventa, mantenimiento, repuestos o consumibles con ciclos de reposición definidos, lo que mejora la predictibilidad y recurrencia del negocio.
ROIC y margen EBIT por encima de la media del sector, baja intensidad de capital y alta conversión en caja incluso en entornos de debilidad económica en varios de sus mercados finales.
El mercado penaliza en exceso a la acción por problemas puntuales de ejecución, cierta ciclicidad en algunos segmentos de mercado y otros problemas temporales que poco tienen que ver con que las dinámicas del negocio hayan cambiado. El negocio cotiza por debajo de su múltiplo histórico, a pesar de que el negocio actual es sustancialmente mejor que en el pasado.

